No olvidéis el sombrero y el monóculo.

¡Muy buenas, pequeñas hadas del bosque! ¿Me echábais de menos? Todos sabemos que cualquier buena historia necesita a un anticuado villano, pero no estoy aquí para interpretar el papel de Moriarty, ni mucho menos para que busquéis entre estas líneas algún misterio que resolver. Hoy vengo a apagar los incendios en vuestros palacios mentales durante unos cuantos párrafos para que ninguno de nosotros termine de arder pese a que estemos en pleno agosto y el sol decida que la mejor manera de mostrarnos afecto sea mediante llamaradas solares llenas de amor y gases interestelares.

Espero que tengáis un poco de café con hielo, porque ahora es cuando me pongo un poco de funky ochentero para inspirarme y contaros qué ha estado pasando por la ofi de Pixies estos últimos días.

Pues de todo, la verdad.

¡Porque no hemos parado! Hay cosas que pagar, y para una empresa que está empezando los primeros meses son cruciales para diferenciar entre poder comprar más sillas y más donuts, o sólo comprar donuts. Aunque últimamente nos ha dado más por las galletas, la verdad, pero el jefazo nos mira mal. Sospechamos que en su interior tiene un espíritu animal de paloma que él tiene que resistir que salga, pero es una paloma muy poderosa. ¡No os preocupéis, que él lo es más! Le mandaremos nuestro apoyo para que pueda seguir controlando sus impulsos alados.

El caso es que, de alguna manera, hemos podido pasar el primer nivel. ¿Y qué hemos hecho para ello? Pues… Creamos la marca de Azovert e hicimos unas cartas y menús para el Mesón de Sancho que no nos quedaron nada mal. Podéis verlo en las imágenes que aquí os dejo:

Chulo nuestro curro, ¿verdad? ¡Pues aún hay más!

Pero esas otras cosas tendrán que esperar un poco más, nada grave, pero no queda más remedio si queréis otra entrada mía dentro de unos cuantos días… Lo sé, lo sé, yo también os quiero, no voy a moverme de aquí, que aún nos quedan muchas historias que contar que han pasado y, en especial, las que nos quedan que contar: webs, aplicaciones, vídeos, fotografías, diseños, más diseños… Estamos ilusionadísimos, o al menos queremos pensar que es ilusión y no exceso de cafeína.

Respecto al mobiliario, seguimos igual: tenemos una impresora 3D, pero sólo una mesa; un estudio fotográfico (que esta semana hemos tenido que usar para una costita que ya veréis más adelante, porque no nos podemos quedar quietos), pero sólo dos sillas; un ordenador de mesa del 2012, pero una figura de El Cuervo y un Submarino Amarillo de Los Beatles hecho con Legos que farda un taco.

Y es que en Pixies somos muy de trabajar con el corazón, y eso se nota en lo que, al final, termina llegando a los clientes que confían en nosotros. Porque nuestro equipamiento por ahora no es el mejor, pero en cuanto a creatividad y resultados…

¡Nos veremos pronto!

– Roman.